CHAPTER 7
Tras la charla, todos los nuevos salimos de la escuela. Allí
nos esperaban los demás. Leire, Zayn, Harry, Louis y yo teníamos que ir al
banco o algo así, mientras que los demás tenían que hacer cosas distintas.
Matt: Bueno, ¿Entonces qué hacemos?
Danielle: Yo tengo que ir al gimnasio. Me parece que hay más
chicas que quieren presentarse al equipo de animadoras.
Leire: Louis, Zayn, Jenn, Harry y
yo tenemos que irnos.
Liam: Yo no tengo nada que hacer, os acompaño.
Niall: Yo tengo reunión del grupo
de futbol.
Allyson Yo tengo que entregar el
trabajo que nos mandó la tutora del año pasado.
Matt: Yo voy con Liam y los
demás. ¿Tú que dices Nina?
Nina: Eh, yo, tengo que hacer un
par de cosas.
Louis: Podemos encontrarnos en
algún sitio para comer juntos.
Zayn: A mí me parece bien.
Harry: ¿Dónde?
Danielle: En Nando´s.
Niall: ¡Sí! ¡Nando´s!
Jennifer: Vale, ¿En Nando´s a las
dos y media?
Allyson: Perfecto. Nos vemos a
las dos y media.
Tras esta conversación, Liam,
Matt, Zayn, Leire, Harry, Louis y yo nos dirigimos al centro de la ciudad donde
estaban las tiendas. Louis iba haciendo bromas mientras Leire y yo saludábamos
a la gente que no conocíamos por la calle ante la mirada extrañada de nuestros
amigos aunque al final siempre acabábamos de risas.
Jennifer: ¿A dónde tenemos que
ir?
Liam: Tenemos que ir a compraros
los uniformes
Louis: ¿Uniformes?
Matt: Claro, tenemos que
llevarlos en la escuela.
Zayn: No jodas.
Harry: ¿Y porque hoy nadie iba
con uniforme?
Liam: Porque hoy es el primer
día.
Leire: ¿Y dónde hay que
comprarlos?
Matt: En una tienda que hay
especial.
Louis: Pues vámonos.
Harry: Yo en el instituto de
Homes Chapel llevaba uniforme.
Jennifer: ¿Enserio?- dije y Harry
asintió con la cabeza.
Leire: ¿son muy feos los
uniformes?
Liam: No, no te creas. Lo que
pasa es que los del equipo de futbol y las animadoras, llevan diferentes uniformes.
Zayn: ¿Y eso por qué?
Louis: Creo que me voy a meter al
equipo de fútbol.
Jennifer: ¿Y qué uniforme llevan
ellas?
Matt: En cuanto lleguéis a la
tienda los veréis.
La tienda no estaba muy lejos.
Aunque si un poco apartada del centro. Estaba en una esquina, en el escaparate
se podían ver un par de uniformes, de chico y chica. La puerta era verde y
tenía un pomo dorado reluciente, con la cabeza de un dragón. El interior era
completamente distinto al exterior. Las paredes eran grises con letras en
blanco. Parecía que en las paredes, alguien había estado jugando con la brocha
y salpicándolas de azul y rosa. En el mostrador había una muchacha joven,
morena, más alta que nosotros y con brackets de los mismos colores de la pared.
A su lado una mujer mayor, con el pelo blanco escribía en un folio a una
velocidad de vértigo. Alrededor de las dos mujeres, un vapor rosa, como el del
profesor Londoen las rodeaba. Cuando nos vieron entrar, la mujer joven, se
acercó a nosotros, dejando un rastro de vapor rosa a su paso. En su placa
ponía: Mrs. Old, parecía irónico.
Mrs. Old: Buenos días. ¿Sois
nuevos en la ciudad?
Matt: Ellos son los nuevos, él y
yo sus guías-dijo señalando a Liam.
Mrs. Old: Oh, fantástico. Venid
por aquí por favor.
La acompañamos a un cuarto de
color azul cielo y suelo y muebles de madera clara. Frente a nosotros, unas
cabinas telefónicas rojas típicas de Inglaterra. Había seis cabinas y encima de
estás, un letrero: PROBADORES.
Mrs. Old: Veamos… para ti, esta
talla, para ti esta-dijo dándonos dos uniformes a Leire y a mí- Vamos, pasad a
los probadores-dijo empujándonos hacia estos. Entré a la cabina, tenía el
espacio de un probador normal y corriente, cuando entré los cristales se
empañaros y se escuchó la misma melodía que había en el ascensor de la
residencia. El uniforme constaba de una falda de cuadros negra, un polo rosa
oscuro y unas vans rosas. Un uniforme extraño, aunque mucho mejor que los que
hay en la Tierra. Era justo mi talla, así que salí de la cabina telefónica.
Leire ya había salido y me esperaban allí todos. Louis, Harry y Zayn llevaban
un uniforme parecido, unos pantalones vaqueros negros, un polo azul y unas vans
azules.
Mrs. Old: ¡Perfecto! Es vuestra
talla, bien, podéis llevároslo puesto-dijo sonriente mostrando sus brackets.
Harry: Es mucho más bonito el
uniforme de las chicas.
Zayn: ¿Es que quieres llevar una
falda Hazza?- ante este comentario reímos todos.
Louis: ¿Y qué tenemos que hacer ahora?
Leire: ¿Qué hora es?
Matt: La una menos tres minutos.
Jennifer: ¿Compramos helado?
En otro lugar, tres horas más tarde, tras la comida.
Nina caminaba deprisa por las
calles de Memacu. Había quedado con él en el bosque de bambú. Cuando consiguió
salir de la ciudad, corrió bosque a través hasta llegar a la orilla de un río.
Un par de pisadas en la arena mojada daban a entender que alguien había estado
allí hacia muy poco. Cruzó el río saltando sobre las pequeñas piedras y caminó
hacia el otro lado. Un joven fuerte giraba a una velocidad increíble dos
troncos de bambú. Enseguida lo reconoció y salió corriendo hasta que sus
cuerpos chocaron y lo tiró al suelo. Lo abrazó fuerte y le dio un buen beso. Su
nariz chocaba con la de ella. Se sonrieron mirándose a los ojos. Un par de
sonrisas sinceras demostrando lo que sentían. El pelo de ella se agitaba
fuerte, ya que seguramente llovería dentro de poco. Así que sería mejor
resguardarse para no mojarse mucho y no tener que dar tantas explicaciones. Ni
tendrían que explicar que se conocían de antes.
Tres años atrás
Un beso más. Tal vez el último en
mucho tiempo. Días, meses, seguramente
años pasarían hasta que volviesen a verse los dos. Un amor joven, un
amor correspondido. Un primer amor. Se abrazan fuertes y se separan, entonces
ella se sube al coche. En su cabeza se repite una y otra vez su voz. No te olvidaré nunca, hablaremos todos los
días. Y en vacaciones tú vendrás aquí o yo iré allí. Podemos estar juntos, es posible. Y acuérdate, te
quiero. Cariño por favor, no te preocupes por el dinero, dame la mano y
recorreremos el mundo. Las lágrimas corren rápidas por sus mejillas y su
vista se nubla. Mira por la ventana. Él también está llorando, le dice adiós
con la mano y se abraza a su hermana. Como echará de menos a ese chico. Su
chico. El coche de su padre arranca. No solo llueve en los ojos de ella y él,
también lo hace el cielo, el cielo llora. El mundo llora. Le gustaría gritar
pero sabe que no puede, no es una cría pero tampoco una adulta. Tan solo tiene
trece años. Cierra los ojos otra vez dejando escurrir las lágrimas. Se seca la
cara con las mangas y resopla. Una luz amarilla viene justo de frente. Un
pitido. Dos. Tres. El coche gira y vuelca. Ahora si grita. Grita y grita. Pero
el coche sigue cayendo por el precipicio y justo cuando llega al suelo. Se da
un golpe en la cabeza que la deja inconsciente. Todo está lleno de sangre y
agua. Él chico aún no sabe nada. Pero no volverá a verla más. Hasta hace muy
poco.